Economía plateada: cuando envejecer también transforma la economía

30 Septiembre 2026

Rearview shot of a senior couple going for a walk in the park

América Latina y el Caribe está envejeciendo. Y lo está haciendo rápido. No se trata solamente de que vivamos más años, está cambiando la estructura misma de nuestras sociedades, la composición de la fuerza laboral, la demanda de servicios, los patrones de consumo y ahorro y, en definitiva, la manera en que tendremos que pensar el desarrollo.

Las cifras muestran la dimensión de la transformación. De acuerdo con CEPAL, en 2024 alrededor del 9,9% de la población regional tenía 65 años o más. Para 2050 serán cerca de 138 millones de personas, equivalentes al 18,9% de la población. En otras palabras, la transición demográfica ya no es una discusión sobre el futuro: está ocurriendo ahora.

Pero hay una particularidad que hace especialmente desafiante el caso latinoamericano. La región está envejeciendo rápidamente mientras todavía enfrenta altos niveles de informalidad laboral, desigualdad, baja productividad y sistemas de protección social de alcance muy parcial. Es decir, estamos entrando en una sociedad más longeva sin haber resuelto plenamente algunos de los problemas estructurales heredados de una sociedad mucho más joven.

Uno de los lugares donde mejor se observa esta paradoja es el emprendimiento senior. Detrás de la expresión hay realidades muy diferentes. Está el profesional que después de décadas de experiencia crea una consultora; la persona que transforma un oficio en un pequeño negocio; quien desarrolla un producto pensando en necesidades que conoce de primera mano; pero también quien empieza a trabajar por cuenta propia porque perdió su empleo o porque su pensión simplemente no alcanza.

Esta reflexión tiene origen precisamente en esa heterogeneidad: bajo la categoría de emprendimiento senior conviven negocios surgidos de la oportunidad con otros que son respuestas frente a la ausencia de alternativas laborales o de protección económica suficiente.

Aquí se repite una diferenciación fundamental: No deberíamos celebrar todo emprendimiento como si tuviera el mismo origen. Cuando una persona emprende porque identifica una oportunidad, aprovecha su conocimiento y decide mantenerse productivamente activa, existe un activo económico que es importante potenciar. Cuando emprende porque no dispone de otra fuente de ingresos, estamos frente a una señal de vulnerabilidad que las políticas públicas no deberían ignorar.

El desafío consiste en lograr que cada vez más emprendimientos senior pertenezcan al primer grupo. Esto requiere cambiar también nuestra mirada sobre la edad. Durante décadas, buena parte de las políticas de innovación y emprendimiento se construyeron alrededor de una imagen predominantemente joven del emprendedor. Sin embargo, experiencia, conocimiento sectorial, reputación, redes profesionales y capacidad para evaluar riesgos son activos que normalmente crecen, y no desaparecen, con los años.

Quizás debamos preguntarnos entonces si estamos desaprovechando una enorme reserva de capital humano.

Pero hay otra dimensión todavía mayor. Las personas de más edad no solamente producen: también consumen, invierten, ahorran y demandan soluciones diferentes. De allí surge la llamada economía plateada, que comprende las actividades económicas asociadas con sociedades más longevas.

La oportunidad es considerable. CEPAL identifica posibilidades de expansión en sectores como salud, cuidados, industria farmacéutica, servicios financieros, tecnología, turismo y vivienda adaptada. Ya no estamos hablando, por tanto, de un pequeño nicho para adultos mayores. Estamos hablando de una transformación progresiva de mercados completos.

Y en ese sentido, la longevidad también puede convertirse en una nueva frontera de innovación. Para lograrlo, sin embargo, será necesario construir mejores ecosistemas. El financiamiento deberá reconocer la viabilidad de los proyectos y no penalizar automáticamente la edad. La digitalización tendrá que ser verdaderamente inclusiva. Los programas de capacitación deberán acompañar nuevas etapas de la vida productiva. Y será necesario conectar mejor la experiencia acumulada por los mayores con las habilidades tecnológicas y los nuevos modelos de negocio de otras generaciones.

También tendremos que innovar en productos financieros. Una vida más larga exige repensar ahorro, seguros, pensiones, crédito y planificación financiera. No basta con agregar años a la vida; tenemos que crear instituciones capaces de acompañar económicamente vidas más largas.

En CAF hemos comenzado a incorporar esta discusión de manera concreta. La edición 2026–2027 del Laboratorio de Inclusión Financiera (LIF) está dedicada precisamente a soluciones digitales para la economía plateada. La iniciativa busca identificar y apoyar soluciones para personas mayores de 50 años en ámbitos como capacidades financieras y digitales, productos y servicios financieros, productividad y financiamiento de mipymes lideradas por mayores y soluciones GovTech que faciliten su relación con el Estado.

No es solamente una convocatoria para startups. Es también una señal de hacia dónde comienza a moverse la agenda de desarrollo: entender la transición demográfica no solo como un desafío social, sino también como un espacio para innovar, invertir y generar nuevas oportunidades económicas.

La agenda, por supuesto, va mucho más allá del emprendimiento. Requiere mejores sistemas de pensiones, políticas de cuidados, salud preventiva, aprendizaje a lo largo de la vida, mercados laborales menos discriminatorios y ciudades adaptadas a sociedades más longevas. Pero existe un cambio conceptual previo que quizás sea todavía más importante: dejar de considerar a las personas mayores únicamente como beneficiarias de políticas sociales y reconocerlas también como trabajadores, emprendedores, consumidores, inversionistas y generadores de conocimiento.

Y allí hay una oportunidad enorme: convertir más años de vida en más años de autonomía, productividad y creación de valor. Porque una región que envejece no necesariamente es una región que pierde dinamismo. Si hacemos las cosas bien, puede ser una región que aprende a transformar experiencia en desarrollo.

Istockphoto 922562154 612X612

Blog

Agua
Ver más artículos relacionados

Agenda COP30

Visita la agenda

Agenda CAF en COP30

agenda

Agenda CAF en COP30

Suscríbete a nuestro newsletter