Noticia
30 Septiembre 2026
CAF, MARN y el GEF fortalecerán la resiliencia climática en el Área Natural Protegida San Juan Buena Vista en El Salvador
Una inversión de más de USD 5 millones permitirá fortalecer la seguridad hídrica, promover la adaptación al cambio climático y mejorar la resiliencia de comunidades locales y ecosistemas estratégicos de bosque seco en una de las zonas más vulnerables de El Salvador.
Centroamérica enfrenta crecientes desafíos asociados a la disponibilidad de agua, la degradación de ecosistemas y los impactos del cambio climático. En el Área Natural Protegida San Juan Buena Vista y su zona de influencia, estas presiones afectan tanto a la biodiversidad como a las comunidades que dependen de los servicios ecosistémicos para sus medios de vida y bienestar. Los escenarios climáticos proyectan reducciones significativas en las precipitaciones y un aumento sostenido de las temperaturas, incrementando la vulnerabilidad y riesgos de incendios forestales de uno de los territorios ambientales más importantes del país.
Frente a este desafío, CAF, el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) impulsan el proyecto “Mejoramiento de las condiciones en el Área Natural Protegida San Juan Buena Vista y su área de influencia”, una iniciativa financiada por el GEF orientada a fortalecer la resiliencia climática mediante una mejor gestión de los recursos hídricos, la promoción de medios de vida sostenibles y el fortalecimiento de la gobernanza territorial.
La iniciativa contará con una donación de USD 819.565 del GEF y movilizará USD 4,4 millones adicionales de cofinanciamiento, alcanzando una inversión total de alrededor de USD 5,2 millones. Los recursos serán canalizados en coordinación con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de El Salvador y ejecutados por la Organización de los Estados Americanos (OEA).
La cuenca hidrográfica de San Diego, donde se localiza el área protegida, desempeña un papel fundamental para el abastecimiento de agua, la producción agrícola y la conservación de la biodiversidad. Sin embargo, la presión sobre los recursos naturales, sumada a los efectos del cambio climático, está generando déficits hídricos, degradación de ecosistemas y mayores riesgos para las comunidades locales.
El proyecto abordará estas problemáticas mediante una combinación de infraestructura hídrica, soluciones basadas en la naturaleza, fortalecimiento de capacidades y mecanismos de coordinación territorial. Entre las acciones previstas se encuentran la construcción de una minipresa, cuatro reservorios de agua, la rehabilitación de dos estructuras de almacenamiento y la implementación de soluciones para mejorar la infiltración y captación de agua de lluvia. Asimismo, se desarrollarán programas de capacitación en gestión sostenible del agua, adaptación al cambio climático y prácticas productivas resilientes.
La ejecución del proyecto estará a cargo de la OEA, organismo con más de 50 años de experiencia en gestión integrada de recursos hídricos, gobernanza territorial y cooperación para el desarrollo sostenible en América Latina y el Caribe. Su trayectoria en iniciativas vinculadas a cuencas, ecosistemas y diplomacia del agua aportará capacidades técnicas clave para la implementación de las acciones previstas.
“La gestión del agua es uno de los grandes desafíos para la adaptación climática en la región. Esta iniciativa permitirá articular esfuerzos entre comunidades, instituciones y actores locales para fortalecer la resiliencia del territorio y proteger los recursos naturales de los que dependen miles de personas”, explicó Andrés Sánchez, Gerente del Programa de Agua de la Organización de los Estados Americanos (OEA).
Además de las intervenciones físicas y de restauración, la iniciativa promoverá la creación de mecanismos de coordinación entre comunidades, instituciones públicas y actores privados para fortalecer la planificación participativa y la gestión sostenible del territorio. También impulsará espacios para el intercambio de conocimientos y la sistematización de buenas prácticas que puedan ser replicadas en otras áreas con desafíos similares.
“La resiliencia climática no depende únicamente de infraestructura o inversiones. Requiere fortalecer la relación entre agua, ecosistemas y comunidades, construyendo capacidades y mecanismos de gobernanza que permitan sostener los resultados en el tiempo. Ese es precisamente el enfoque que impulsa este proyecto”, destacó Alicia Montalvo, gerenta de Acción Climática y Biodiversidad Positiva de CAF.
Entre los resultados esperados destacan la mejora de la disponibilidad de agua en el área protegida y su entorno, la reducción de la vulnerabilidad climática de las comunidades, la capacitación de al menos 1.267 personas en prácticas sostenibles de manejo de agua y suelo y el establecimiento de mecanismos permanentes de coordinación para la gestión del territorio.
La aprobación de esta iniciativa refuerza la cooperación entre el GEF, CAF, el MARN y la OEA para impulsar soluciones integradas de adaptación al cambio climático que contribuyan a proteger los recursos hídricos, conservar la biodiversidad y fortalecer la resiliencia de las comunidades salvadoreñas frente a los desafíos ambientales del futuro.