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24 Julio 2026
Estudio de CAF y RedLAC reivindica el papel de las mujeres como protagonistas de los sistemas productivos rurales
CAF y la Red Latinoamericana y del Caribe de Mujeres Rurales (RedLAC) presentaron en Asunción, Paraguay, el estudio "Mujeres rurales en Paraguay. Brechas y oportunidades en sectores productivos estratégicos". Historias, cifras y citas de un encuentro memorable.
Una de cada tres mujeres rurales en Paraguay no tiene ingresos propios. Solo el 27% posee tierra a su nombre, menos del 15% accede a crédito y el 84% carece de seguro de salud. La brecha digital alcanza el 79,4%.
Estos números no son abstractos: detrás de cada uno hay historias, comunidades y mujeres que han luchado juntas para cambiar estas realidades, un camino en el que CAF ha venido trabajando codo a codo con redes como la que lidera Luz Haro, directora ejecutiva de RedLAC, aliada del estudio "Mujeres rurales en Paraguay. Brechas y oportunidades en sectores productivos estratégicos", presentado esta semana en la Casa de la Integración.
"Dime cómo viven las mujeres en el campo y te diré en qué clase de país estamos. No hay mejor indicador para saber en qué país vivimos que mirar la situación de las mujeres rurales”. Con estas palabras, Jorge Srur, gerente regional del Cono Sur y Representante de CAF en Paraguay, abrió la presentación de la investigación, una frase que marcó el tono de toda la jornada: reflexivo y propositivo.
En el encuentro, al que asistieron lideresas rurales como Celia Motta, de Itapua; Silva Florinda, de Amambay; Angelina Barrientos, de Alto Paraguay, entre otras mujeres provenientes de distintas provincias de Paraguay, también resonó el mensaje de Alicia Pomata, ministra de la Mujer de Paraguay: “Lo que no se mide se visibiliza con dificultad, y lo que no se visibiliza no se puede transformar. Este encuentro no es solamente para presentar un diagnóstico, sino para pasar de la evidencia a la acción”.
Este documento, prosiguió Pomata, llega en un momento crucial para el Gobierno paraguayo, “porque es bastante preciso en sectores fundamentales como agricultura y ganadería, pesca y acuicultura, forestal, turismo rural y comunitario”.
No en vano, la viceministra de Agricultura Familiar Campesina e Indígena de Paraguay, Mariela Duarte, recordó que 2026 fue declarado el Año Internacional de la Mujer Agricultora, y apeló a aprovechar el momento: "Paraguayas, estas cifras no deben verse solamente como estadísticas. Detrás de cada número hay una mujer que trabaja, emprende y sostiene a sus familias. Cuando una mujer avanza, avanza su familia, avanza su comunidad y avanza todo el país”.
Mujeres Rurales de Paraguay: cifras que son historias de vidaPara Paula Magariños, investigadora líder del estudio, el panorama regional ya es preocupante: en América Latina y el Caribe, el 40% de las mujeres rurales vive en situación de pobreza, el 33% no tiene ingresos propios, menos del 20% accede a crédito agrícola, el 47% carece de cobertura de salud y 6 de cada 10 no tienen acceso a internet.
Con esta nueva investigación, que recoge información de 21 países la región y profundiza en el caso paraguayo, el diagnóstico es aún más agudo:
- 48% de la población rural son mujeres
- 27% de las mujeres rurales vive en pobreza
- 1 de cada 3 no tiene ingresos propios
- Solo 27% tiene tierra a su nombre
- Menos del 15% accede a crédito
- 79,4% de brecha digital
- 84% sin seguro de salud
- 31% en situación de inseguridad alimentaria
- 61% de la población rural tiene menos de 30 años
Las mujeres rurales paraguayas dedican en promedio 31 horas semanales al trabajo de cuidados, distribuidas entre aproximadamente 20 horas de tareas domésticas y 11 horas de cuidados directos, de las que hacen parte una tercera dimensión menos visible: el trabajo comunitario y organizativo, mediante el cual sostienen redes de producción, comercialización y apoyo mutuo en sus territorios, algo que Magariños calificó como “triple carga de trabajo”, una realidad muy distante del cuidado urbano.
Verónica Amarante, directora de Investigaciones Socioeconómicas de CAF, complementó el análisis con datos regionales: la participación laboral de mujeres rurales en América Latina creció de 51% a 61% entre 2003 y 2023, pero persiste una brecha de 12 puntos porcentuales respecto a las mujeres urbanas, y la informalidad laboral alcanza el 68% entre las mujeres rurales”.
"Las estadísticas rurales siguen reflejando una cierta invisibilidad de las mujeres", advirtió Amarante. "Existe un espacio para pensar el salto entre lo que existe en el papel y lo que efectivamente se implementa”.
Voces de la tierra para pasar de la evidencia a la acciónTraducir los datos en política pública, en crédito accesible y en organización real fue parte del debate en la presentación del Estudio, donde Ana Colman, directora de Género y Juventud Rural del Ministerio de Agricultura y Ganadería de Paraguay, identificó dos barreras críticas: acceso a tierra y financiamiento. Para enfrentarlas, la alta funcionaria aseguró que "no podemos tener éxito en forma aislada. El desafío es pasar de la acción sectorial a ecosistemas de oportunidades”.
Aseguró que actualmente alrededor del 60% de los títulos entregados mediante la política de tasa cero benefician a mujeres, y las ferias de agricultura familiar registran cerca del 90% de participación femenina. “La voluntad y la capacidad están. Lo que falta es escala”.
Carolina Olmedo, del Crédito Agrícola de Habilitación (CAH), despertó aplausos de las mujeres rurales. “Son muy buenas pagadoras. La principal barrera no es su capacidad de pago, sino las condiciones estructurales”. Y con potencia afirmó: “Ninguna mujer puede quedarse sin crédito por no cumplir un requisito". También fue clara: "El crédito por sí solo no es suficiente”. La inclusión financiera requiere acompañamiento técnico, simplificación de trámites y una visión integral.
Desde el territorio, Librada Torales, presidenta de la Red de Mujeres Rurales de Paraguay, señaló sin rodeos que la dependencia económica es la brecha más honda que deben enfrentar y tiene consecuencias que van mucho más allá del ingreso. Para achicarla, propuso a CAF trabajar de manera integral. “La unión de las mujeres rurales con las instituciones es una semilla que germina y abre puertas reales".
Torales hizo un pedido político concreto: que los programas dirigidos a mujeres rurales “se conviertan en políticas permanentes de Estado, no en iniciativas sujetas a los ciclos de gobierno”.
Cerrar la brecha entre la ley y la vida realUno de los mensajes transversales de la jornada fue la distancia entre el marco normativo y la realidad cotidiana. Paraguay cuenta con la Ley N.° 5446/2015 de reconocimiento de las mujeres rurales como sujetas de derechos, y con una Comisión Interinstitucional de Seguimiento (CIAL). Pero la implementación territorial es gradual e intermitente.
El estudio propone cinco líneas de acción para cerrar esa brecha:
- Llevar las políticas existentes a más territorios, usando canales como Ciudad Mujer Móvil y los Centros de Desarrollo Agropecuario
- Facilitar la formalización progresiva, con simplificación de trámites y beneficios inmediatos
- Adecuar los productos financieros a los ciclos productivos y condiciones reales de las mujeres rurales
- Fortalecer la asociatividad y los circuitos cortos de comercialización
- Mejorar la producción de datos desagregados por sexo, etnicidad y territorio
- "Las mujeres rurales no son parte del desafío, sino parte de la solución"
Bárbara Auricchio, ejecutiva principal de la Dirección de Género de CAF, sintetizó muy bien el espíritu del panel que lideró: "Las mujeres rurales no son parte del desafío, sino parte fundamental de la solución”, una afirmación que Ana Baiardi, gerenta de Género, Inclusión y Diversidad de CAF, comparte de manera plena.
"Las mujeres rurales son actoras estratégicas para construir un desarrollo más inclusivo, más productivo y sostenible. La evidencia que hoy compartimos debe convertirse en una hoja de ruta. Nada se hace en solitario. Esto se hace gracias a las alianzas".
Para Luz Haro, secretaria ejecutiva de RedLAC, la apuesta es estratégica y de largo plazo. "Invertir en las mujeres rurales es sembrar en tierra fértil, para que nadie muera de hambre o sed", dijo.
Y finalizó: "A mis heroínas, gracias por cuidar la vida, el campo, el agua, que no nace de las casas o del Palacio de Gobierno, nace en las montañas, donde trabajan mujeres humildes sin salario ni horario, donde no hay festivos ni vacaciones, ni mucho menos esperanza de jubilación”.